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Para Sobrevivientes De La Guerra Civil De Guatemala, Arresto De Ex-Paramilitar Genera Esperanza

María Meza Paniagua adjunta el retrato de un desaparecido a una silla, en una ceremonia que marca el Día Nacional Contra la Desaparición Forzada, en Guatemala, el 21 de junio de 2017. Según grupos de derechos humanos, más de 40,000 personas fueron "desaparecidas" durante los 36 años del conflicto interno en Guatemala. (Moisés Castillo/AP)
María Meza Paniagua adjunta el retrato de un desaparecido a una silla, en una ceremonia que marca el Día Nacional Contra la Desaparición Forzada, en Guatemala, el 21 de junio de 2017. Según grupos de derechos humanos, más de 40,000 personas fueron "desaparecidas" durante los 36 años del conflicto interno en Guatemala. (Moisés Castillo/AP)

This report is also available in English.

En un frío y humilde apartamento de un barrio de clase trabajadora de Providence, una mujer de cuarenta y tantos años revuelve chocolate caliente en una olla. Dice que se lo mandaron de Guatemala, “Especial para el frío”.

La mujer sirve el chocolate en una taza encima de su comedor donde reposa una foto en blanco y negro de su padre, Manuel Tzoc Ixcotoy. Él es uno de las más de 200,000 personas asesinadas en el conflicto armado de Guatemala que duró de 1960 a 1996.

“Mi padre desaparece un 12 de julio del año ‘82, luego a los dos años cinco meses, fallece mi madre de cáncer”, dice la mujer mientras mira la foto de su padre. “Entonces nos quedamos solos”.

“Sufrimos hambre, dolor, miedo, inseguridad…éramos niños”.

El hombre que ella cree responsable de la muerte de su padre, Juan Alecio Samayoa Cabrera, vive a menos de una milla de su casa en Providence.

Juan Alecio Samayoa Cabrera, izquierda, con su esposa Blanca Margarita Velázquez. (Cortesía)
Juan Alecio Samayoa Cabrera, izquierda, con su esposa Blanca Margarita Velázquez. (Cortesía)

Esta mujer y otros tres familiares de personas asesinadas en la guerra civil en Guatemala hablaron con WBUR bajo condición de anonimato. Ella teme que aliados de Samayoa puedan ir tras sus hijos, acá en los Estados Unidos.

“Tuvimos una madre que antes de fallecer nos pidió que nunca nuestros corazón se llenara de rencor y odio hacia las personas que se habían llevado a nuestro padre”, dijo.

“Tengo entendido que fue [Samayoa]”.

Las autoridades guatemaltecas dicen que están esperando a Samayoa con una orden de captura en conexión con crímenes cometidos durante el conflicto armado.

Expedientes judiciales muestran que Samayoa tiene 67 años, es padre de ocho hijos, y ha vivido en Providence como inmigrante indocumentado desde los años noventa. La policía de Providence dice que Samayoa no tiene historial criminal en la ciudad, donde es dueño de una casa de tres apartamentos en la avenida Webster, y acorde a varios testimonios, ha trabajado como jardinero.

Al final de octubre oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) arrestaron a Samayoa por violaciones migratorias—25 años después de que entró ilegalmente a los Estados Unidos desde Guatemala.

Después del arresto de Samayoa, WBUR hizo varias solicitudes de entrevista a su familia y a su abogado. Ni Samayoa ni sus  familiares quisieron dar declaraciones.

Mientras su proceso de deportación continúa, Samayoa permanece en custodia de ICE en el centro de detenciones de Bristol County en Dartmouth, Massachusetts.

‘Usted es muy famoso’ en Guatemala

La mujer de Providence dice que se enteró por casualidad que vivía en la misma ciudad que el hombre que ella cree mató a su padre. Mientras esperaba en la fila de una farmacia Walgreens, reconoció la cara de Samayoa y su sombrero negro. Afuera de la tienda lo confrontó.

“Yo le digo, verdad, ‘Es que usted es bien famoso [en Guatemala]… De pronto se me ocurrió decirle, usted se acuerda de Manuel Tzoc Ixcotoy y Diego Tzoc Ixcotoy”? dijo, refiriéndose a su padre y a su tío.

“Comenzó a temblar y como que cambió su expresión. . . Se me hizo un nudo en la garganta, y de ahí nunca mas lo volví a ver”.

Ella es una mujer de origen indígena Maya, un grupo que sufrió a principio de los años ochenta lo que es generalmente considerado como un genocidio. Para los proponentes de la guerra fría, no se trataba de genocidio, sino de lucha contra el comunismo.

Muchos guatemaltecos en New Bedford y Providence provienen del departamento El Quiché, de la región montañosa al oeste del país. Fue en Quiché que Samayoa, bajo su propia admisión, dirigió una unidad paramilitar de 500 hombres durante la guerra. Era parte de la Patrulla de Autodefensa Civil, que fue documentada como responsable de múltiples asesinatos extrajudiciales, incluyendo la muerte del padre y tío de la mujer de Providence.

El gobierno de Guatemala le entregó a WBUR un expediente judicial con alegaciones contra un supuesto cómplice de Samayoa, Cándido Noriega. En 1999, Noriega fue condenado en Guatemala por seis asesinatos y dos homicidios, y fue sentenciado a 220 años de prisión. En el expediente, Samayoa es mencionado junto a Noriega, acusado de estar involucrado en 38 asesinatos y decenas de secuestros, entre otros crímenes llevados a cabo en 1982 y 1983.

Esto fue en la cúspide del  genocidio – dirigido por el entonces-presidente Efraín Ríos Montt, quien legalizó la patrulla de Autodefensa Civil— que acabó con la vida de más de 100,000 indígenas Maya. En el caso de Samayoa, las acusaciones incluyen entierro de personas vivas e incendio a viviendas. El expediente sugiere que a una de las víctimas le arrancaron los ojos de su cabeza.

Un hombre que se mudó recientemente a New Bedford desde Guatemala dice que su padre fue asesinado en Quiché en 1982. El hombre, que también pidió ocultar su identidad por miedo a retaliación, dice que recuerda cuando Samayoa y su patrulla entonces vinieron por su padre.

“Yo conozco bien a ese hombre”, dijo.

El hombre de New Bedford dijo que el grupo de Samayoa lo dejó solo pero se llevó a su padre. Manifestó que después le dijeron que a su padre lo habían matado en un barranco.

“Yo sí me acuerdo muy bien”, dijo. “Andaba bien armado y con su sombrero negro”.

“Siempre bailaba con su gente como loco. Él lo sabe muy bien que es lo que hizo”.

En noviembre en una audiencia de fianza en la corte de inmigración de Boston, Samayoa apareció vía circuito cerrado de televisión desde la cárcel de Dartmouth. Parecía encorvado y serio, como si acabara de salir de la cama. Diez indígenas Mayas vinieron, algunos para testificar en contra de Samayoa, pero el abogado de Samayoa no estaba presente y la audiencia fue aplazada.

Una semana y media después, más de 20 amigos y familiares de Samayoa llegaron para apoyarlo en la corte. Pocos indígenas estaban presente. Su abogado dijo que quiere que su cliente sea puesto en libertad mientras el proceso de deportación continúa.

Pero Jennifer Mulcahy, abogada de ICE, argumentó que Samayoa no debería recibir fianza debido a las “violaciones de derechos humanos” en su propio país. Presentó un documento gigantesco para apoyar su caso. Parece ser la primera vez que alegaciones de derechos humanos en contra de Samayoa son presentadas en una corte de los Estados Unidos.

La defensa de Samayoa recibió un aplazamiento para estudiar el caso y la próxima audiencia es a mediados de Diciembre.

Después del juicio, la esposa e hija de Samayoa rehusaron hablar.

Luego de que le preguntaron si era la primera vez que escuchaba sobre las violaciones a los derechos humanos por parte de Samayoa, su abogado Hans Bremer dijo en inglés, “Yo no voy a comentar sobre eso. Lo siento”.

Esta no es la primera experiencia de Samayoa con el sistema migratorio. Expedientes judiciales indican que presentó una petición de asilo a principio de los años 2000, y detalló su versión de cómo llegó a los Estados Unidos.

Escritos en inglés, los documentos indican que Samayoa “tenía buenos ingresos” vendiendo ganado y madera en Guatemala. Además, “tenía varios empleados, era dueño de tierra y un carro y tenía dinero de sobra”.

Un recorte de un periódico Guatemalteco hizo parte de la petición de asilo de Juan Samayoa. Según el reportaje, la foto muestra a Samayoa en un hospital en 1992, después que fue atacado por militantes guerrilleros.
Un recorte de un periódico Guatemalteco hizo parte de la petición de asilo de Juan Samayoa. Según el reportaje, la foto muestra a Samayoa en un hospital en 1992, después que fue atacado por militantes guerrilleros.

“A principios de los años ochenta la guerra civil en Guatemala empeoró; insurgentes armados peleando en contra del gobierno atacaron a la población civil con venganza, violando y matando”, se lee en la los expedientes de Samayoa. “Y la región donde vivía el señor Samayoa - Quiché - se convirtió en un teatro de violencia macabra”.

Samayoa dijo que tomó las armas en defensa propia y en apoyo al ejército. En 1982 empezó a comandar la unidad paramilitar local en la municipalidad de Chinique, y luego se unió al ejército como reclutador de jóvenes cadetes.

Sin entrar en detalles sobre sus actividades como líder paramilitar, Samayoa dice que los guerrilleros lo atacaron varias veces, y que una vez pasó tres días en coma.

Después de dejar el hospital en 1992, Samayoa huyó de Guatemala y entró a los Estados Unidos ilegalmente. Su petición de asilo fue negada por las cortes y permaneció viviendo en Providence por trece años antes de que ICE lo arrestara el Octubre pasado.

Personas familiares con el caso confirman que ICE y el Departamento de Justicia estaban investigando a Samayoa por lo menos hacía tres años atrás.

“El hecho que lo hayan dejado vivir acá no me sorprende”, dice Kate Doyle de National Security Archive en Washington D.C., quien ha testificado en juicios de crimines de guerra en Guatemala. “Hay tantos casos como el de Samayoa que no han sido descubiertos y juzgados”.

Doyle indica que Samayoa es uno de los más de 1,900 sospechosos de ser violadores de derechos humanos que viven en los Estados Unidos, y que unidades especiales del Departamento de Justicia y ICE los están investigando.

La principal fiscal de derechos humanos de Guatemala, Hilda Pineda, dice que oficiales esperan a Samayoa para arrestarlo y acusarlo luego de su deportación.

“Pienso que es una persona muy sanguinaria, con un nivel de crueldad muy grande… en el tema de la forma en que dió muerte a las personas, que fueron sometidos a tortura”, Pineda dijo a WBUR.

Pineda señaló que los fiscales quieren que Samayoa sea enviado a Guatemala, para que puedan hacer su trabajo.

“Eso es lo que nosotros procuraríamos,” dijo.

“Que sea condenado por los hechos.”

Algunos guatemaltecos acá en Nueva Inglaterra no le tienen fe al sistema de justicia de su país. Hace pocos años, las cortes anularon un veredicto en contra del más notorio autor del genocidio en Guatemala: El octogenario expresidente Efraín Ríos Montt.

Sin embargo, defensores de derechos humanos en Guatemala dicen que las cosas han cambiado. Apuntan a varias sentencias a criminales de guerra como evidencia de que habrá justicia para las víctimas de Juan Samayoa.

Para que Samayoa llegue a una corte de Guatemala, ICE tiene que deportarlo primero, y el proceso puede durar meses o tal vez años.

Con la foto de su padre en su comedor, la mujer Guatemalteca en Providence está observando y esperando.

“Para mí como hija pues se abre una nueva esperanza, porque por fin voy a saber dónde está mi papá, rescatar sus huesos y darles una cristiana sepultura,” dijo.

Simón Rios Twitter Reporter
Simón Ríos is an award-winning bilingual reporter in WBUR's newsroom.

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